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martes, septiembre 18, 2007

RAZAS: (III) Las razas no tienen genes

Como íbamos diciendo, durante un breve período de la historia de la Humanidad, el racismo de toda la vida se apoyó en un bastón fabricado con madera del árbol de la ciencia; se usaron algunas construcciones científicas para legitimar determinadas representaciones que, en realidad, tenían un carácter eminentemente social. Un buen día, el bastón se hizo astillas y descubrimos que los racistas eran los malos de la película, así que tuvimos que inventar nuevas formas de practicar el mismo deporte con otro nombre. Nuestro corazón liberal sufre cuando alguien trata a las personas "por el color de su piel", qué cosa tan absurda y tan ineficiente en nuestro mundo "meritocrático", que sólo tira a la cuneta a los que "verdaderamente" resultan "inútiles" para la acumulación de capital. Pero... ¿EN REALIDAD el fondo del "racismo" es tratar a las personas "por el color de su piel"?

Señalábamos en otra ocasión que eso no sucedía ni siquiera en el ejemplo de sistema racista por excelencia: el apartheid sudafricano. Si definían "blanco" como alguien que es obviamente blanco y no es generalmente aceptado como persona "de color", o bien que no es obviamente no blanco y es generalmente aceptado como persona blanca, es porque la raza es una construcción social y el "color de la piel" sólo un indicador. Desde luego, puede haber una cierta propensión psicológica innata al miedo o a la aversión frente aquellos que tienen la desfachatez de presentarse como claramente diferentes a "nosotros"; pero esta propensión se manifiesta con formas e intensidades diversas en las distintas sociedades, en función de factores socioculturales; así pues, ¿cuáles son en el fondo las principales causas del racismo? ¿Por qué se quería separar en Sudáfrica a "blancos", "negros" y "gente de color" (por usar la clasificación más simple)? ¿Era porque los blancos no querían ver a los demás "ni en pintura"? ¿Era una cuestión estética? Claro que no, aunque indudablemente allí donde domina una ideología abiertamente racista, la aversión tenderá a ser mayor. Sin estudiar el tema en profundidad, yo diría que había dos factores especialmente relevantes: el primer factor sería la búsqueda de la "pureza" cultural; lo que se teme no es tanto la cercanía de alguien de color extraño, sino la interacción de grupos humanos diversos y de pautas culturales diversas. El segundo factor, y quizás el más importante, sería la búsqueda desesperada de "identidad social" del grupo étnico dominante; simplificando: los "blancos" mandan, los "negros" obedecen, las relaciones de poder entre un grupo minoritario, pero muy significativo, de "blancos" y una mayoría de "negros" son desiguales, y esta desigualdad se reproduce y se perpetúa reforzando la identidad social "blanca" y evitando su "disolución" en la mayoría "negra". Los rasgos físicos son indicadores inmediatos de pertenencia al grupo, que permiten una rapidísima asignación de status (como pueden serlo las joyas, las ropas o el coche). La identificación inmediata de la casta dominante es el sueño de cualquier sistema de desigualdad intensa y por tanto el sistema se "esfuerza" por mantener esta "ventaja", una razón más para evitar la mezcla. Ciertamente, la vida es bastante más complicada que eso y las "razas" no son compartimentos estancos, de ahí esas definiciones legales grouchomarxistas, la entrada en acción de los coloured y todo eso. Por eso, como en los EEUU de la segregación, se prohiben (y aún así no consiguen impedirse del todo) los apareamientos entre lo que se consideran miembros de distintas "razas". Porque los apareamientos son elementos de confusión que dificultan la identificación de los que tienen la sartén por el mango, además de producir interacciones culturales que traspasan las barreras socialmente construidas. En EEUU, por cierto, la segregación y el odio a los "negros" eran consecuencia del fin del esclavismo: mientras los negros fueron esclavos, se les consideraba inferiores, claro está, pero no había leyes específicas de segregación ni Ku Klux Klan.

Tal vez, si queremos un modelo ideal de "racismo biológico" tenemos que irnos al otro ejemplo mítico, la Alemania nazi; eso sí, a tal efecto no importaba que los "judíos" de todo el mundo presentaran una enorme diversidad genética y fisonómica real, derivada de los dos mil años de "diáspora" de este grupo étnico y muy a pesar de las prohibiciones religiosas de exogamia. En el imaginario nazi, se fraguaban rasgos físicos prototípicos, pero luego no había métodos infalibles para la identificación de los judíos cuya genealogía no se conocía (de todas maneras, también se prohibía el apareamiento interétnico, para evitar la mezcla cultural y la confusión genealógica). La distinción entre "arios" y "semitas", dicho sea de paso, no se refiere estrictamente a genealogías biológicas, sino a "familias" lingüísticas. Los iraníes, por supuesto, son "arios", al menos los "persas", y también deben serlo los "gitanos" (que, como los "judíos", fueron perseguidos y exterminados por los nazis debido a la mera adscripción a un grupo social). Unos y otros hablan lenguas indoeuropeas, y es probable que por sus genes haya algo compartido con los antiguos pueblos que hoy llamamos "arios". Eso por no hablar de los judíos alemanes, que tenían una lengua aria, el alemán, como lengua nativa y probablemente tenían una semejanza genética significativa con los alemanes "puros" (más que un "ario" de más lejos, seguramente).

Ciertamente, los conceptos de "judío" y "alemán" se construían también sobre una base genealógica. Pero algo había que hacer con los "mestizos", los Mischlinge, otra vez los coloured, con otro nombre; no es posible crear fronteras impermeables entre las personas o mantenerlas por mucho tiempo sin que empiecen a "molestar" las zonas grises. Los Mischlinge no eran culturalmente "judíos", pero su "sangre" estaba "contaminada" de cultura judía porque alguno de sus antecesores lo fue (en ese totum revolutum de cultura, lengua y rasgos genéticamente heredados), de manera que se les aplicaba la normativa racial; nada que no se quite con un buen ritual de purificación: el Certificado de Sangre Alemana, un acto taumatúrgico de voluntad por el que el dios-Estado, "limpiaba" de su "sangre" la "raza" del sujeto (que podía ser, por ejemplo, un judío colaboracionista o un héroe de guerra con ancestros judíos), que se convierte misteriosamente en un "ario" de toda la vida. Otro ejemplo de que la "raza" es una construcción social y en este caso, la genealogía es un indicador que se usa para construirla, pero no es la raza misma.

Una vez hemos roto los esquemas dependientes de la supuesta conexión entre "razas" y Biología, podemos darnos cuenta de que en realidad los rasgos físicos no nos han abandonado del todo. O sea, que seguimos aplicando básicamente el mismo mecanismo que en la era biologicista, que en realidad era el mismo que se había utilizado en el racismo tradicional. Nada nuevo bajo el sol. Lo veremos en el próximo capítulo, donde trataremos de sintetizar las posibles moralejas para estos tiempos interesantes que nos ha tocado vivir más allá de la ya referida esterilidad de la distinción entre "etnia" y "raza".

3 comentarios:

Jluis dijo...

Sigo la serie con atención.

La primera "entrega" me interesó especialmente por el planteamiento de partida sobre el lenguaje y su tendencia a la "cosificación".

Algunos planteamientos me traían a la memoria lo expuesto sobre "usos del lenguaje" por Wittgenstein. Desde hace tiempo me parece un planteamiento muy revelador.

En todo caso, y por lo que leo en esta tercera parte, no me queda claro si la "esterilidad" de la diferenciación entre "raza" y "etnia" está suficientemente clara, o si es algo que vas a desarrollar en breve.

Sigo toda tu argumentación pero ese es un punto que no llego a ver claro y antes de empezar a argumentar prefiero, si es una cuestión a desarrollar prontamente, esperar a leer tu exposición.

En fin... hay otro motivo para este comentario y es señalar que estamos aquí leyendo más enganchados que a los fascículos del kiosko.

Un saludo.

Antonio Álvarez del Cuvillo dijo...

Gracias, José Luis. El tema de la cosificación (o la fragmentación de la realidad) derivada del uso del lenguaje cada vez me interesa más desde todos los puntos de vista.

Todavía queda una entrada de despedida y cierre, donde trataré de dejar más clara la esterilidad de la diferencia entre etnia y raza con una breve referencia a las razas como clasificación científica y un poco más de trabajo en relación a los usos actuales de los rasgos físicos. De momento, puedes argumentar lo que te apetezca (tal vez me convenzas o adapte los argumentos que ya tengo en la cabeza).

Para ir pensando con lo que ya tenemos. Pero, entonces, los judíos en la Alemania nazi ¿eran una "raza" porque los nazis lo creían así, porque creían que había similitudes genéticas, porque pensaban que había rasgos físicos que los identificaban, porque construian sus clasificaciones por medio de conexiones genalógicas de las que uno no podía escapar, aunque quisiera? ¿Porque los propios judíos consideran como tal como regla general al nacido de madre judía y se regían teóricamente por la exogamia? ¿Y por qué dar importancia en lo que pensaban los nazis o los judíos y no en circunstancias "objetivas"? Pues porque las razas no son esencias objetivas, son clasificaciones, que por cierto, la mayoría de los científicos ha abandonado.

O, por el contrario ¿no eran una raza, sino una etnia porque cualquier adoptado en una familia de judíos o converso a su religión sería considerado un judío? ¿Porque la categoría de judío estaba construida socialmente? ¿Porque uno podía dejar de ser judío por un acto de voluntad del Estado? ¿Porque se vinculaba a la construcción y uso de la identidad "nacional" alemana, excluyendo a los judíos y utilizándolos como enemigo "externo" para usos sociales diversos? ¿Porque lo que se atribuían a los judíos eran rasgos culturales negativos y lo que se temía era más bien la "contaminación" intercultural? ¿Porque los rasgos que identifican en último término a los judíos como grupo humano operativo al margen de la imaginación son religiosos, "nacionales", históricos y culturales ?(siempre fueron casi exclusivamente religiosos y el sionismo añadió una "identidad nacional" que puede incorporar a los judíos no religiosos).

Y por último, ¿importa verdaderamente que los judíos sean una "raza" o una "etnia"? ¿aporta algo la distinción? ¿Marca alguna diferencia entre unos procesos y otros? ¿es algo distinto el racismo que el etnicismo? ¿No será que la distinción nos puede ocultar cosas? ¿No será que "razas" y las "etnias" son clasificaciones vinculadas al origen que se construyen de modo variable, dependiendo de lo que convenga, y que incluyen una diversidad contingente de "rasgos distintivos", que no SON la categoría, sino una pista para poner el sanbenito?

Jluis dijo...

Sin objeción. Cristalino.

Mi dificultad para entender el porqué, de facto, ambas clasificaciones responden a los mismos mecanismos se basaba en una visión de los factores culturales como elementos ajenos a manipulación, objetivables y cuyo poder de determinación del comportamiento era su principio y su final.

una visión ciertamente ingenua.

Voy a por el último capítulo. Un saludo.