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domingo, marzo 29, 2009

LA HISTORIA NO SE REPITE, PERO RIMA

























Cuánta razón hay en la frase -supuestamente, inventada por Mark Twain-, la historia no se repite, pero rima. Por su parte, hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana, concretamente en 1870 y en Londres, un señor con una barba horrible llamado Karl Marx escribió una carta que donde decía lo siguiente: [la traducción es mía, y las cursivas de la fuente, las reclamaciones al maestro armero]

"[...] Todo núcleo industrial y comercial de Inglaterra cuenta hoy en día con una clase trabajadora dividida en dos campos hostiles, proletarios ingleses y proletarios irlandeses. El trabajador inglés típico odia al irlandés porque lo considera como un competidor que reduce su nivel de vida. En relación con el trabajador irlandés se contempla a sí mismo como miembro de la nación dominante y por consiguiente se convierte en instrumento de los aristócratas y capitalistas ingleses frente a Irlanda, fortaleciendo así la dominación que se ejerce sobre él mismo. Alimenta los prejuicios religiosos, sociales y nacionales contra el trabajador irlandés. Su actitud hacia él es muy parecida a la de los "pobres blancos" frente a los "negros" de los antiguos Estados esclavistas en los EEUU. El irlandés, por su parte, le paga con la misma moneda y con intereses. Contempla al trabajador inglés como cómplice e instrumento estúpido de la dominación inglesa sobre Irlanda. El antagonismo se mantiene vivo artificialmente y se intensifica a través de la prensa, el púlpito, las viñetas cómicas... en reducidas cuentas, por todos los medios que están a disposición de las clases dominantes. Este antagonismo es el secreto de la impotencia de la clase obrera británica, a pesar de su organización. Es el secreto por el que la clase capitalista mantiene su poder."

El cuento nos trae resonancias de épocas antiguas, pero la moraleja es permanente.

Nota: seguiremos, seguiremos con la enésima reforma de la ley de extranjería. Próximo episodio: reagrupar a los abuelos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Y habrá alguna forma de romper la rima? Tú qué piensas?

Narciso Doncel dijo...

Es un texto bien interesante. No lo conocía. Gracias. (Y me sumo a la pregunta de cómo romper la rima que decía mi predecesor)

Antonio Álvarez del Cuvillo dijo...

Gracias a ambos. Espero escribir la próxima entrada pronto. No creo que haya recetas mágicas para romper esa rima, pero en eso estamos. Y a lo peor la rima no se rompe del todo, pero sigue siendo una tarea que merece la pena. Para empezar, creo que hay que revisar nuestras categorías de pensamiento; no soy particularmente maniático del lenguaje políticamente correcto, pero el lenguaje a veces sí que nos revela el fondo que hay abajo, y eso es lo que importa. Cuando, por ejemplo, en el contexto de la crisis, se habla de los trabajadores migrantes como algo separado de la sociedad española se está percibiendo el mundo de este modo, olvidando que estos migrantes forman parte de la sociedad española y que son trabajadores incorporados realmente a ella. Cuando se habla de que los migrantes que están aquí amenazan el empleo o los salarios de los trabajadores españoles, se sigue pensando en ellos como en algo verdaderamente ajeno. Un grupo de segunda división, cuyos problemas son importantes sólo en un segundo término. Lo primero es replantearnos los intereses de los trabajadores como tales, incluyendo también a los que sufren una posición subordinada. Lo segundo, bastante más difícil, es integrar esos intereses en la práctica cotidiana. Tarea que corresponde en gran medida a los sindicatos.